jueves, 25 de octubre de 2012

Sin justicia no hay caridad

La parte que menos me satisface de mi labor docente es precisamente la que corresponde a esta época en la que nos encontramos, la de examinar a mis alumnos. El tener que suspender a mis estudiantes es una tarea bastante desagradable.

Personalmente desearía que mi labor docente terminara en la transmisión del conocimiento, pero la realidad es que la sociedad me exige calificar la aptitud de cada uno de los estudiantes, y no sólo eso, sino graduar o escalar con una calificación.

Pues esa misma sociedad que a mi me paga para que forme y califique es la que paga a los jueces para que nos defiendan juzgando y apartando al que es u peligro para la convivencia. Y no sólo eso, sino apartándolo de manera gradual al delito cometido, y no con el objetivo de la venganza, sino para prevenir, proteger a las víctimas y castigar al delincuente. Y precisamente el tema de la proporcionalidad de las penas está de diferentes maneras en los titulares nacionales por dos casos de actualidad: el de Bretón y el de Bolinaga...cadena perpetua, cumplimiento íntegro de las penas e incluso pena de muerte se lee y escucha en estos días...


Personalmente creo que todo tiene remedio menos la muerte, por tanto no podemos arrogarnos el disponer de la vida de los demás, pues sólo el que la da debe quitarla; quizá la cadena perpetua sea contraria a la dignidad humana además de no encajar con nuestra Constitución en el sentido de que las penas deban ir orientadas a la reeducación y la reinserción. Pero de ahí a que establezcamos en algunos casos una "cadena  antiperpetua" y se saque a los asesinos a morir fuera va un abismo.

El deber de la justicia es velar por la sociedad y el juez debe defenderla, y no dejarse guiar por la sensibilidad como ser humano individual.

Sin justicia no hay caridad, o lo que es lo mismo, sin justicia no hay amor. La sociedad debe exigir al juez que no se deje guiar por el sentimiento, y cumpla con su deber de protegerla, como al profesor nos debe exigir que examinemos de forma justa a nuestros alumnos, y si no es que nos hemos equivocado de profesión.