lunes, 11 de febrero de 2013

Carnaval, Eurovegas, reptiles, pasquines y marqueses

Pasado mañana es miércoles de Ceniza; comienza un tiempo litúrgico de oración y penitencia, de privaciones voluntarias como el ayuno y la limosna, de recogimiento...la imposición de la ceniza nos recuerd a lo fugaz de nuestro paso por esta vida. Por tanto nos quedan dos días de carnaval, carnaval (de “de carnem levar” que significa quitar la carne). La privación de la misma históricamente durante la cuaresma obligaba, por falta de medios para su conservación, a apurar toda la que se tenía. Con ese motivo el martes se celebraban fiestas para acabar con todos los productos que se podían echar a perder en esta época restrictiva. La evolución de la costumbre llevó a darle la vuelta, y organizar grandes fiestas para realizar además aquellos actos de los que se arrepentirían durante la cuaresma, exaltando especialmente los placeres de la carne y convirtiéndose en un período de permisividad y cierto descontrol, del todo vale y por tanto del uso de las máscaras.

Y así estamos, cada uno se disfraza de lo que no es,...un gobierno conservador disfraza su ideología demoscristiana y acuerda la construcción de un macrocomplejo del juego ... quizá un gobernante debería generar propuestas de ocio y tiempo libre en la línea de desarrollo personal y humano acordes a los valores que deben defender, y promover el arte, el deporte, la naturaleza. Pues nada, pasamos del JMJ al Eurovegas,...muy edificante.

Un gobierno de izquierdas, disfraza su ideología en favor de los trabajadores y desvía unos mil millones destinados a ellos en el conocido “fondo de reptiles”, término que viene de la Alemania reunificada pero que encaja muy bien con tanto lagarto. Y es tal este disfraz que para la ideología liberal socialista habría sido más “progre” apropiarse el dinero de los poderosos o especuladores... y no precisamente del de los parados.

Y un periódico nacional que se disfraza de pasquín revolucionario de los que se distribuyen en fotocopias echas en un garaje, y publica en portada, como exclusiva y sin contrastar, lo que no valdría ni para un trabajo de una escuela de un chaval jugando a periodista (y de momento me refiero sólo a la falsa foto de Chávez).

Y un noble, un Duque que se disfraza de bandolero. Al menos podía aprender de su todavía suegro, que se disfraza de pueblo llano y es capaz de pedir perdón. Pero criticar es fácil, o dar la razón al que lo hace.

Puestos en situación hagamos autocrítica ¿quién, queridos oyentes, no conoce en su entorno a gente cercana a la que le podía quitar la máscara?. Y con el débil es más sencillo; en mi entorno profesional desenmascarar a un alumno que se hace pasar por estudiante se hace con la calificación, ¿pero y a ese otro compañero que se hace pasar por docente o incluso por profesor?, ¿y qué decir de los que además tienen poder en nuestro entorno?.

No es fácil pedir al oyente que sea un héroe, pero al menos todos llevamos alguna máscara que sería bueno planteáramos abandonar este carnaval...y definitivamente, no hasta el día de resurrección o el próximo carnaval.