lunes, 9 de diciembre de 2013

El informe PISA nos suspende a todos

El otro día un medio local me preguntaba, como profesor universitario, mi opinión sobre el último informe PISA, un documento muy comentado en todos los medios en esta pasada semana. 

Lo primero que me parece fundamental es que para comentar el informe hay que conocerlo, y no basta con conocer un extracto o una infografía de un lector directo. Pues sobre éste mi conclusión es evidente:

Estamos todos suspensos, todos. Y en este país estamos acostumbrados a, como se dice vulgarmente, “escurrir el hombro”. Pues no, están suspensos los alumnos por su escaso nivel de conocimiento, que son los que contestan. Pero estamos suspensos los docentes que somos los que les enseñamos. Algo o mucho estamos haciendo mal. Están suspensos los políticos que han creado las diferentes políticas educativas que nos dirigen, y finalmente estamos suspensos todos, sí, queridos oyentes que me escuchan, todos ustedes sin excepción están suspensos. Suspensos por omisión, porque ante estos desastrosos niveles demostrados año tras año no nos plantamos, no tomamos cartas en el asunto. Si
nuestros pequeños suspenden año tras año, ¿donde está nuestra responsabilidad sobre su educación?, como padres y como sociedad tenemos un deber con ellos,¿podemos luego quejarnos de los que serán nuestros futuros dirigentes, gestores, profesionales...?

Pero lo más sangrante es que no debemos usar el verbo estar sino el ser, que no es que nos haya salido mal, no es ya el que estemos suspensos, es que somos malos, porque es una situación que lleva ya 15 años, ¡qué vergüenza!.

Pues sólo sacaremos nota cuando al plantearnos el sistema educativo en esta sociedad se debata sobre matemáticas, filosofía, literatura, historia, geografía, tecnología,, latín, etc. en lugar de sobre lenguas autonómicas, historia local, laicismo o religión, relaciones sexuales, homofobia, o sobre rojo y azul. 

Yo generalizaría la frase de Kant: “la sociedad no es más que lo que la educación hace de ella”