lunes, 13 de enero de 2014

Revolución pacífica en la política

Internet es la globalización de la información, y de todos es sabido que la información es poder. Si en particular añadimos las estructuras que permiten las redes sociales, se transforma en poder organizado. Y si a esta bomba se le pone la mecha de la crisis social, y se enciende con la llama de la corrupción en los puestos de gestión esto salta.

Y los que ahora mandan, los grandes partidos, no se dan cuenta o no quieren darse cuenta, pero esto ha comenzado a cambiar:

Ya hay partidos, como UPyD, que abre las listas a primarias entre sus afiliados para las próximas elecciones europeas (de los que se presentan 44), y abre las elecciones de los mismos a sus simpatizantes. 

La comparación forzará el que se acaben las imposiciones desde arriba, y sea historia el cargo a dedo, aunque se maquille con primarias precocinadas.

Pero no sólo son cambios en partidos constituidos sino que, como ha sucedido en Cataluña con Ciutadans, y se extiende por el resto de España, los ciudadanos descontentos se organizan y acaban constituyendo un partido que en las últimas encuestas supera a PP y PSOE en intención de voto incluso sin haberse constituido, ¿su secreto?, escuchar al ciudadano.

En las ponencias que imparto sobre redes sociales, a empresas, políticos e instituciones, les insisto en que los perfiles no son para ser fuente de información, sino para realizar un feedback, para escuchar y responder, es un privilegio estar en una época en la que puedes tomar el pulso al cliente o ciudadano al instante.

Aquí tenemos buenos políticos que manejan muy bien sus perfiles en las redes. José Enrique Fernández de Moya, con un índice de impacto Klout de 56, o Manuel Fernández y Carlos Hinojosa con Kred de cercanía de 7 son buenas muestras de perfiles bien utilizados, pero la estructura de sus partidos está muy lejos de lo que la sociedad demanda. No es suficiente con reacciones particulares (aunque se valoran), es necesario el cambio de modelo.

Lo cierto es que los grandes políticos no verán esto como una amenaza sino como una oportunidad. Y querido oyente,

Aunque no te ocupes de la política, ella se ocupará de ti.

"El mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que serán gobernados por personas que sí se interesan"