lunes, 24 de marzo de 2014

La belleza está en el interior: Jaén, paraíso interior

La Bella y la Bestia es un cuento de hadas tradicional europeo de origen incierto. En cualquiera de sus variantes queda patente una idea: la belleza está en el interior, y hay que descubrirla. Es claro que quien primero debe asimilar esta verdad es el que posee esa belleza interior, pues es la primera forma de darla a conocer. Queridos oyentes, eso es lo que hay aquí, y de lo que debemos presumir: belleza interior.

¿Saben la belleza que hay en cada rincón de nuestra tierra y ni vemos, ni apreciamos, ni, por tanto, le sacamos todo su partido?. El sábado tuve ocasión de disfrutar de la falla de Mancha Real, apenas a unos kilómetros de la capital y tenemos la falla más importante de Andalucía: el gremio de carpinteros prepara cada año una obra de arte, que con el mismo arte se desvanece entre impresionantes llamas. Este año era un palacio, con aladino y el genio, con su acento reividicativo por la tercera edad del pueblo,... cientos de personas ante una inmensa llama...¿y cuántos la conocemos?. El tener amigos de allí, entre los que se encuentra el pregonero de este año me dió la oportunidad de conocer esta tradición, la fiesta, la historia, el pueblo y su gente...belleza interior y belleza exterior ...en el interior de la provincia. Pero ahí no acabaron mis descubrimientos del fin de semana, también estuve en el interior del centro de la capital, bajo el Palacio de Villardompardo, en los Baños árabes de Jaén.., no podía imaginar desde fuera los 450 metros cuadrados de dentro, parece ser que los baños árabes más grandes de España, historia, cultura, viaje en el tiempo, sensaciones......para el que ha nacido junto a ellos, o ha ido cada domingo a la catedral, o ha jugado o paseado desde pequeño por el Castillo, ese encanto es algo propio, asimilado; pero les puedo asegurar que aquí hay belleza para sentirse muy orgullosos, como se dice popularmente, y aquí viene a la perfección la frase, hay belleza para exportar. 

Pero para eso lo primero es sentirlo, ser conscientes, conocerlo, pero con la formación adecuada, con su historia, sus detalles, su porqué, cómo y cuándo, para lucirlo y amarlo. ¿acaso se enciende una lámpara para ponerla debajo del celemín?


Si Jaén es paraíso interior, tenemos un claro ejemplo de que la belleza está en el interior.