lunes, 1 de septiembre de 2014

Trabajemos para que otros trabajen

Comenzamos un nuevo año académico, quedaron atrás las vacaciones de verano para los privilegiados trabajadores de este país, y llegan días de comentar fotos (que son como ‘selfies’ pero que los tira otro o no sale uno mismo), contar viajes, días de reencuentro, de vuelta al ‘cole’, de comprar uniformes y forrar libros, hacer matrículas, tomar decisiones...

Atrás quedan los cubos de agua helada por el ELA, y todavía más lejos la copa del mundial que hemos dejado prestada por 4 años a Alemania en Brasil, del turismo de borrachera sólo queda la resaca; como nos quedan los coletazos del temible ébola, del des-honorable  Pujol, y noticias quedan sobre la reforma electoral, los inmigrantes encaramados a la valla, o el conflicto Ucrania-Rusia.

Comienza un curso académico donde se asoma Mas con su intento de que España deje de serlo, donde Iglesias nos propone cambiar el régimen de la operación bikini por uno tipo bolivariano; donde en breve asoman los ERES y los corruptos, los imputados y los aforados, mientras otros serán desahuciados y cada vez más indignados, y sin parar de parados (valga la redundancia). 

Tiempos aquellos en los que el que no había tenido vacaciones era por exceso de trabajo, ahora el 53’1% de jóvenes españoles o el 62,3% de jóvenes andaluces no ha tenido vacaciones porque no ha tenido trabajo del que tomarlas, 3 de cada 5 jóvenes menores de 25 años. Y la culpa no es sólo de los dirigentes, es de todos, por acción u omisión, así que por nuestros conciudadanos o por simple egoísmo colectivo mirando el futuro, dejemos atrás el descanso y trabajemos con todo el ahínco para que otros también trabajen.

Y empezamos un curso académico que trae unas elecciones municipales (también elecciones a rector, pero las trataré con más detalle) con lo que eso conlleva, campañas, precampañas, promesas, prisas, fotos, inauguraciones, medallas, golpes de pecho, promesas, descalificaciones,... Ahora toca acordarse de los votantes (como cada 4 años),...porque en esta sociedad de la tecnología, de las redes sociales, no son participativas las decisiones para que no lo sean los beneficios, pero sí lo son los sacrificios. Bienvenidos, queridos oyentes (y lectores), a septiembre de 2014.