jueves, 13 de noviembre de 2014

Cocinando el barómetro de opinión del CIS

La semana pasada, con más expectación y retraso del habitual, salió el barómetro del CIS de intención de voto. Ante tanto 'opinador' experto voy a tratar de darles algo de información, que conoce cualquiera de mis estudiantes que ha cursado Diseño de Encuestas y Técnicas de Muestreo, para que saquen sus propias conclusiones: Señalar primero que la encuesta no es más que una apreciación del estado de ánimo de la sociedad, tomarle la presión, de ahí que se denomine por el término climatológico barómetro de opinión. La encuesta debe entenderse como un todo, conocer todos los ingredientes, no sacar conclusiones de preguntas aisladas, de ahí que nos la den cocinada (mejor o peor), ¿y eso en qué consiste?, pues en utilizar todos los datos, ingredientes, para obtener lo más fielmente posible la opinión pública, se lo diré con ejemplos. A veces se buscan las respuestas por métodos indirectos, si a un encuestado le preguntas directamente que si tiene internet puede contestar por pudor, por su situación social, que sí. Buscando ese dato, se incluye en un cuestionario para que señalen de lo que dispone en el hogar: teléfono, televisión, lavavajillas, parabólica, consola, plasma, móviles, internet. Con lo que la respuesta buscada es más exacta.
La veracidad de las respuestas suele cotejarse con las que se dan a preguntas de control, por ejemplo, si algún encuestado no conoce ni identifica al candidato o candidata, pero sí conoce el partido político por el que votará; o por contra identifica a un candidato o candidata pero lo ubica en un partido diferente al que lo presenta. Para obtener el resultado más preciso se pregunta por ambos y se cotejan las respuestas. Si se analiza el barómetro mencionado se puede comprobar como el número de indecisos supera al de votantes directos a la primera opción, y como lo que se trata es de estimar la intención de voto entonces se pueden comprobar que hay otras preguntas que parecen menos importantes pero ayudan a hacer esa fotografía: Teniendo en cuenta las respuestas a preguntas tales como a quien no votaría nunca, por qué partido tiene más simpatía, a quién votaron en las pasadas elecciones, y se sazona con el datos de la fidelidad tradicional de voto de cada partido, pues nos da los resultados “cocinados”. Pero como en los programas tan de moda, cada maestro de cocina tiene sus propios trucos e ingredientes y le da su propio sabor. Dicho todo esto, nunca debemos olvidar para quien se cocina, quién paga el plato, pues siempre tratará el chef de hacerlo a gusto del comensal, y aquí viene la parte menos científica: es evidente que una encuesta no sólo mide lo que hay sino que provoca reacciones sobre los mismos votantes, ya sea de movilización por miedo, de pasividad por verlo muy claro, de cambio de voto buscando el tan traído y llevado voto útil, etc. Pues queridos oyentes, les acabo de poner mi punto de sal, con el objeto de siempre, que nada se les indigeste, sino que tengan el conocimiento para que sean ustedes los que saquen sus propias conclusiones...y que aproveche.