domingo, 15 de febrero de 2015

Los "sintecho" no son mobiliario urbano

Temprano, el día de san Blas, día de nevadas y bajas temperaturas, me llamó la atención una historia que apareció en mi muro de una de las principales redes sociales. En ella, uno de mis contactos, al que sigo por ser un convencido de Jaén, elogiaba a unos agentes de la policía local que daban un café con leche caliente y algo de comida a las 7:50 de la mañana y a 2 grados a un “sintecho”, el pobre había pasado la cruda noche en el portalón de una entidad bancaria. Tras contar lo ocurrido invitaba a la reflexión desde el calor de nuestros hogares.

Gran cantidad de internautas enriquecieron un debate, se hablaba del contraste entre la vida de estas personas y la de nuestras mascotas, con cama, calefacción, vacunas y varias comidas al día. Se comentaba acerca del sinsentido de que muchos ciudadanos actuaran o aportaran algo de manera solidaria para estas personas y alguien los gestionara...pues visto de manera global viene a ser origen de los impuestos y la política, gestionar ese bien común aportado por todos para el bien común. 

Luego la solución no es la solidaridad puntual, necesaria, sino el que las instituciones frenaran este sinsentido en 2015, país civilizado. 

Un clamor por los derechos humanos, en eso fue convergiendo, y en ciudadanos dispuestos a ir a ayudar los días siguientes, mientras la administración tomaba cartas en el asunto. Gracias José María por ese post, porque nos hizo leer eso al comienzo del día y situar la escala de valores del resto de lecturas a su justa altura. Yo creo que nos enriqueció a todos, y por eso lo traigo aquí, para compartir esa riqueza, para que sepamos valorar cada noticia y cada preocupación y a la vez sepamos mirar a esas personas que a veces ignoramos como mobiliario urbano.

¿Y saben lo más curioso?, que a raíz del debate me enteré que el que escribió es el padre de una antigua alumna mía, con una sensibilidad especial. Y ella dio la mejor descripción de su padre, del que ha heredado su integridad, me dijo, a mi padre la palabra que le define es “valiente”, y yo añado “un valiente por Jaén”. De esos necesitamos muchos, queridos oyentes ¿cuántos se apuntan a no pasar de largo ante las injusticias?